Pauta, privilegios y un “no” que no gustó
Se dice que cuando un medio importante empieza a calificar a un concejal de altanero o arrogante, el problema no suele ser el tono, sino la independencia.
Porque en una provincia donde durante años la pauta ordenó silencios y titulares, incomoda que alguien plantee revisar privilegios y achicar beneficios que parecían intocables, incluso para empresas que se acostumbraron a vivir del favor del Estado.
También se comenta que una entrevista que no fue terminó derivando en descalificaciones públicas.
Cuando un “no, gracias” se interpreta como un agravio, el problema no parece ser el concejal, sino la costumbre de no escuchar límites.
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